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Cuatro años sin Javi

Recuerdo que aquel día tenía un montón de llamadas perdidas de Carlos, sobre las 8 de la mañana. Era domingo y las vi tarde, porque Nicolás nos tuvo entretenidos esa noche. Intenté localizarlo pero no hubo manera. Luego hablé con Marta, con Chemary, y también con Raúl. La noticia era confusa, pero creo que realmente lo que queríamos es negar la realidad.

Luego nos juntamos todos. No podía ser verdad. No queríamos creerlo. Pero era cierto. Javi, nuestro Patillas, nos había dejado aquella mañana. El resto del día, os podéis imaginar. Llanto, negación, incredulidad, pena, tristeza, desconsuelo… Y aún habría dos momentos más. El primero, llamar a Susana y darle la mala noticia. El segundo, hacer lo mismo con mi querido Víctor, que además estaba en Panamá…

Necesitaría un blog entero para contaros mi relación con Javi. Hacen falta algo más que unas cuantas palabras para describirlo. Una de las personas con que más cosas he compartido, y una de las que más me ha enseñado. Y también una persona de las que menos cosas entendía. Por eso nos queríamos tanto, porque nos unían tantas cosas como nos separaban, pero el respeto y el cariño hacían que la admiración fuera infinita…

Desde entonces, cada día 13 de abril me tomo una Castellana sin hielo para brindar por su memoria. Hoy ha sido en A Cañada, aquel bar donde tantos momentos compartimos. Víctor, Perico y Paco han sido testigos y acompañantes del ritual. Y doy fe que el homenaje ha sido mítico…

Para conmemorar su figura, una foto que me acompaña en mi estudio y veo todos días. Una mítica foto de una escapada épica a Ciudad Real. Chemary, Víctor, David y Javi, con un servidor en el medio. El fotógrafo, mi primo Raúl. Para mí, es un pedazo de mi vida resumida en un papel. Por eso quería que hoy estuviese en este blog…